DOMINGO CALUROSO EN PLAZA BRASIL

“Margarita, está linda la mar”.
Rubén Darío.

Margarita de labios pintados con pétalos rojos, cruzó calle Agustinas para sonreírle a los muchachos. Unos mellizos llamados “los perlina”, y tal vez, porque su apellido no era Debayle, no la invitaron a bailar ni le hicieron tampoco grandes atenciones.
Nada le dijeron de “Margarita, está linda la mar”, nada tampoco de “el viento trae aroma sutil de azahares”. Se limitaron a perseguirla lanzándole agua en bolsas plásticas y, tras emboscarla en el quiosco de la banda, no les importó que la chiquilla estuviera estilando, sin decírselo de manera muy directa, le pidieron pololeo mientras no le dejaban aliento siquiera para que pudiera responderles.
La niña dijo “sí” en cuanto pudo, aunque ellos no hubieras sido muy formales. Quizá pensó que si les enrostraba su poca etiqueta podían espantarse, y para qué, si el par ya no paraba de besarla por la cara, por la boca o por donde fuera que pudieran y los dejaran.

MARTÍN FAUNES AMIGO © Derechos Reservados, 2016.


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