DRAMA DE EMBUTIDOS

“Porque, si es preciso el hartarse con longaniza chillaneja antes de morirse, en día lluvioso ”.
Pablo De Rokha.

LA LONGANIZA está triste porque se ha enamorado del chorizo, pero el arribista de su padre para casarse no les ha dado permiso.
"Es un pobre parrillero", ha dicho a su hija, "usted es aristócrata chillaneja destinada a los porotos y a las lentejas. A los chorizos, embutidos ordinarios, los ensucian con pebre, los tiran a la parrilla, se los comen en marraqueta".
La longaniza ha pedido ayuda a su madre, una prieta morena y chispeante, y ésta enfrentó a su marido pero por más empeño que le puso el resultado fue fallido.
Sin solución para sus penas, la longaniza y el chorizo han decidido fugarse.
Triste quedó la prieta porque no pudo atajarlos, triste quedó también el padre, por no haberlos comprendido.
Han pasado nueve meses, ahí viene de vuelta la pareja, en sus brazos traen una choricita y un longanizo chiquito.
El abuelo se ha deshecho por completo, los ha tapado a besos. La ahora abuela prieta los besó también pero, dirigiéndose al marido, lo increpó diciendo: “y de ónde habíai salido tan fino voh, chuchul descriteriao, viejo leso, mal enseñao”.

MARTÍN FAUNES AMIGO © Derechos Reservados, 2016.


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