ENTRADA DE MARISCOS


Las pícaras almejas se abrieron obsequiosas, y dirigiéndose al maduro limón, le dijeron en coro de coquetas “ahora puede hacer usted lo que quiera con nosotras”.
El limón, veterano de quinientos avatares, reconociendo el comienzo de sus falencias, les respondió con voz de sabio: “haré con ustedes lo que pueda, pero les pido comprensión y espero que me tengan paciencia”.
Y pudo. Demás está decir que no se supo de almeja que no quedara contenta.

MARTÍN FAUNES AMIGO © Derechos Reservados, 2016.


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