HISTORIA DE UN OSO

Comentario de cine: NO HAY QUE MORIRSE SIN HABERLA VISTO

Amerita que nos refiramos al primer Oscar obtenido por una producción cinematográfica chilena, un cortometraje animado que claramente aplica a "deber ser visto antes de pasar a mejor vida", sosteniendo con claridad meridiana que no lo será por la cosa chauvinista de tratarse de una producción chilena, sino porque quienes la vean, lo más probable es que experimenten una fuerte emoción de ésas que forman un nudo en la garganta. Pero no estamos hablando de masoquismo, es que “Historia de un oso” (Gabriel Osorio, 2015), es de una belleza nostálgica o tal vez triste, o nostálgica que no podrá dejar indiferente a nadie. Se repite la palabra “nostálgica” para hacer notar la ambigüedad de esta particular belleza. Es que, si ya no es sencillo definir lo que es en sí la belleza, resulta mucho más difícil definir la belleza triste y nostalgiosa que Gabriel Osorio ha logrado con que la historia de este oso.
Al decir de Jorge Luis Borges: “Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso”, haciéndose notar la cercanía de la belleza con la felicidad que se da en esta observación, tras la que habría que preguntarse cómo pudo ser entonces que Osorio logró conjugar en su film la felicidad con la nostalgia, o más difícil aún con la tristeza, y además llevarnos al paraíso con este oso que sufre un forzado alejamiento de su familia tras ser capturado y obligado a latigazos a trabajar en un circo. Una metáfora de lo que ocurrió frecuentemente a muchas familias chilenas y sudamericanas durante las dictaduras de hace algunas décadas, con la consecuente destrucción de cientos de familias. La historia de este oso y su familia destruida, es una creación de Gabriel Osorio, quien inspiró su creación a la luz de la de su propio abuelo, Leopoldo Osorio, dirigente socialista que trabajaba como secretario de Salvador Allende, quien pasó dos años preso tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, y debió después vivir largos años de exilio, tal como el oso de esta maravillosa y nostálgica historia.
Historia de un oso, que merece todos los premios que por ahí anden rondando, marca además un punto de altura para la cinematografía chilena que se viene dando con filmes de real excelencia como “El club” (P.Larraín, 2015), que ya acumula más veinte premios, incluidos “Mejor Película” en el Festival Internacional de Cine de La Habana y “Gran Premio del Jurado” del Festival Internacional de Cine de Berlín, y “El Botón de nácar” (P.Guzmán, 2015), ya comentada en estas páginas que, tras ser Premiado en la Berlinale 2015 con “Oso de Plata al mejor guión”, ha sido galardonado con el premio “Mejor Documental” en los Premios Lumiere de Francia.

MARTÍN FAUNES AMIGO © Derechos Reservados, 2016.

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El comentario del film “Historia de un oso”, fue publicado en Revista Occidente, 2015, en su sección "PELÍCULAS QUE NADIE PUEDE MORIRSE SIN HABERLAS VISTO".


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