IL SORPASSO

Comentario de cine: NO HAY QUE MORIRSE SIN HABERLA VISTO

El cine italiano ha aportado muchas películas que merecen estar en la larga lista de aquellas que debe verse antes de morir. No nos ha sido fácil escoger a “Il Sorpasso” para ser la comentada en esta oportunidad (La pasada, La adelantada, o La escapada, 1962, dirigida por Dino Risi). Deseábamos traer a este espacio al cine italiano, para ello podríamos haber optado por “Arroz amargo” (Riso amaro,1949, Giuseppe de Santis), “La strada” (La carretera, 1954, Federico Fellini), “Divorcio a la italiana” (1961, Pietro Germi), “Los girasoles de Rusia” (1970, Vittorio De Sica), Amarcord (1973, Federico Fellini), “Un día muy especial” (1977, Ettore Scola) o a la relativamente reciente “Mediterráneo” (1991, Gabriele Salvatores). Cualquiera de estas películas habría merecido ser comentada y recomendada. Es entonces imprescindible disculparse, porque del cine italiano se nos escapan muchas otras que obviamente lo merecen.

Il Sorpasso, que, de todos modos, lo merece perfectamente, nos habla desde la mitad de los sesenta, de un fenómeno de alienación parecido al que hoy vivimos en el Chile del 2016. Veremos en este film a un Vittorio Gassman como adulto joven irresponsable, y a un Jean-Louis Trintignant (se recuerda su actuación en “Un Hombre y una mujer”, 1966, Claude Lelouch) más joven aún e inexperto, en manos de un libertino que le muestra otra vida casi sin valores, o con valores muy distintos a los suyos- donde está marcado con fuerza el peso de una clase media conservadora y acomodativa, con amantes aceptados pero ignorados, y sin aspiraciones más allá de algún día poder disponer de “un buen Fiat”, el auto soñado de esa clase media “emergente”, bastante distinto al deportivo descapotable en que el locuaz y desinhibido Bruno Cortona (Vittorio Gassman) recorre la ciudad en busca de un teléfono para arreglar su fin de semana y pasarlo, bien lejos de la Roma desierta del verano, con un grupo de amigos que se le ha perdido, aunque puede ser que ellos tal vez se hayan “perdido de él”, eso nunca llegará saberse.

El estudiante Roberto Mariani (Jean-Louis Trintignant) que se prepara para rendir exámenes en su facultad, le permite realizar su llamada telefónica sin sospechar que ese gesto de buena voluntad lo conducirá a un loco y audaz viaje por las carreteras de la costa italiana, acompañando al tal Cortona en su pasar relajado y superficial, a quien bastante poco le importa el día ni la hora, ni el letrero en el tablero de su convertible que junto a la foto de una bella mujer -tal vez su esposa- dice: “sii prudente a casa ti aspetto io” (sé prudente te espero en casa). A Cortona tampoco le importa que la policía lo sorprenda contra el tráfico, pasando con luz roja o a exceso de velocidad, para eso lleva en su parabrisas un cartón con el escudo de la cámara de diputados y la leyenda respectiva que lo acredita como tal, aunque eso no sea sino una fantasía.

Eso es Il Sorpasso, un encuentro entre dos clases sociales que no tiene el carácter de “lucha de clases”, sino más bien el de “enfrentamiento amistoso”, y se disfrutará a rabiar porque jamás perderá el ánimo divertido con que todo lo muestra y que conserva aún en los momentos más trágicos que, a no dudarlo, los tiene. Eso es algo digno de hacerse notar porque cientos en Chile y millones en el mundo, se quedaron tal vez en lo superficial de este film del género llamado Commedia all'italiana, sin percibir las honduras a que llegaba, vigentes aún tanto en Chile como en Italia -y dónde no-, y así, fascinados y contagiados por la alienación de Cortona, pusieron a su auto bocinas estilo Il Sorpasso -unas especies de cornetas desafinadas-, y se lanzaron a las calles y carreteras para imitar a Bruno Cortona, aunque sus autos fueran los humildes carros que sólo una minoría de chilenos podían procurarse y el de Bruno Cortona fuera un Maserati o un Alfa Romeo, o uno así con pedigrí cuya marca nunca se pudo notar bien cuál era. Tal vez haya sido éste un fenómeno comprensible, es que seguramente nadie quiso ser un “loser” como Roberto Mariani, y estar obligado a estudiar por años para obtener como enorme recompensa ese “buen Fiat”, y la enorme mayoría quiso ser como Bruno Cortona, un “winner” capaz de ganar miles de liras apostando a un millonario al ping-pong, y de atreverse a adelantar a cualquier auto, sin importar si la vía no es doble ni menos triple, ni que corra por la orilla de un acantilado.

En resumen, Il Sorpasso: una oda a la irresponsabilidad, un guion extraordinario, una dirección extraordinaria, las actuaciones de Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant, extraordinarias también. Breve pero extraordinaria la aparición de Catherine Spaak (como Lilly Cortona, hija de Bruno). Il sorpasso ganó el premio del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata al mejor director (Dino Risi), el premio Nastro d'argento del Sindacato Nazionale dei Giornalisti Cinematografici Italiani al mejor actor (Vittorio Gassman), y el premio David di Donatello al mejor actor (Vittorio Gassman).

MARTÍN FAUNES AMIGO © Derechos Reservados, 2016.

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El comentario del film “Il sorpasso”, fue publicado en Revista Occidente, 2016, en su sección "PELÍCULAS QUE NADIE PUEDE MORIRSE SIN HABERLAS VISTO".


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