LITERATURA SANADORA

Ponencia de Martín Faunes Amigo ante el 4º Encuentro Internacional con la Literatura en Venezuela 2009. Universidad de Carabobo.

Hoy nadie duda que el arte y el trabajo creativo colaboran de manera importante en el mejoramiento de la motivación de vida, de la capacidad de comunicación e introspección, de la expresividad, y por ende de la autoestima. Es más, existe convencimiento de que todo lo que se haga ligando al arte con la mejoría del autoconcepto en definitiva sirve, y cuando se dice arte, se incluye a la pintura, música, cine, drama, ballet, literatura y a todo aquello que implique creación de belleza. Desafortunadamente si las posibilidades que el arte pueda brindar no logran visualizarse porque no hay una buena conducción o un piso sólido donde se puedan apreciar resultados, las personas tienden a abandonar las actividades desaprovechando las posibilidades que ellas aportan.

Actualmente nos enfrentamos a la problemática ocasionada por la esperanza de vida que ha aumentado de manera notable, y con ello el envejecimiento de la población sin que haya roles que aquellas personas puedan desarrollar, ocasionando que estos adultos mayores se sientan alejados de la sociedad en la que un día participaron de manera activa y en muchos casos reconocida. Surgen así sentimientos de inutilidad y de infelicidad, una situación que tiene consecuencias importantes en todo orden de cosas. Por ello hoy se hacen esfuerzos importantes buscando resolver los problemas que implican el envejecimiento, enfatizando en temas como: la depresión geriátrica y la soledad, así como los malos tratos a las personas mayores. Sin embargo reposicionar en la sociedad a los adultos mayores o aún mantenerlos en ella vigentes no es fácil ni sencillo. Este exponente junto a un grupo de escritores, apostó a hacerlo buscando para ellos un rol del tipo "admirado por la sociedad", porque esta orientación permite trabajar de manera directa sobre la autoestima. En otras palabras, postulamos que no es lo mismo que un adulto mayor se mantenga vigente o se reintegre en la sociedad vendiendo cebollas que trabajando en ámbitos relacionados con el arte.

Si bien, según Abraham Maslow, todas las necesidades del ser humano están jerarquizadas de manera que se van cubriendo desde aquellas orientadas hacia la supervivencia, ascendiendo a medida que se las satisface hacia otras de nivel superior, no es aventurado decir que para la realidad específica y la situación de los adultos mayores, a pesar de que en algunos casos, si su situación original era de pobreza o aún pobreza extrema, y por lo tanto jamás pudieron satisfacer en plenitud ni siquiera las llamadas necesidades fisiológicas de la base de la pirámide (aquellas con el satisfacer el hambre, la sed, el sueño y el sexo, entre otras), viviendo el arte se los ve saltándose niveles para llegar rápidamente a las necesidades de estima y autorrealización ubicadas en la cúspide. En otras palabras, un trabajo relacionado con el arte parece ser capaz de llevar a los individuos (adultos mayores en este caso) a ser apreciados, valorados y reconocidos, situación que los impulsa a convertirse en cada día mejores con incluso aspiraciones de trascendencia.

La pregunta a hacerse es si por un lado tenemos que en nuestra sociedad hay cada día más adultos mayores y tenemos también grandes sectores de niños en riesgo social y por ende marginados de la sociedad y por ende del arte y la cultura, ¿será que esos adultos mayores podrían asumir algún papel del tipo creativo en la sociedad que les aportara a ellos un beneficio relacionado con lo que hoy conocemos como neuroplasticidad y a los niños deprivados un acercamiento a la cultura?

Elkhonon Goldberg, neurólogo de la Universidad de New York, autor entre otros del libro "La paradoja de la sabiduría: Cómo la mente puede mejorar con la edad", contrario a creencias generalizadas que afirmaban que la edad producía un deterioro de las habilidades cognitivas, sostiene que el cerebro humano mejora con la edad, y que la actividad mental modifica el cerebro y conduce a lo que conocemos como "sabiduría". La idea contraria que dominaba ampliamente era que a partir de cierta edad, diferente según la biología de las personas, la dotación de neuronas dejaba de renovarse. Enmarcado en esta idea era difícil explicar cómo Charles Chaplin a los 80 años pudiera todavía crear música y cine, y habría muchos casos parecidos que podrían citarse, sin desmerecer que por muchos que ellos sean, podrían tratarse de casos especiales; sin embargo la explicación vino de parte de Goldberg y ha sido respaldada por varios grupos de científicos: el cerebro se puede regenerar mediante su uso y potenciación. En otras palabras, se puede moldear la mente a través de la actividad. "El cerebro cambia de forma según las áreas que más utilizamos y según la actividad mental (neuroplasticidad)". Si nuestra actividad mental es precaria, nos conformaremos con los esquemas de pensamiento del hemisferio izquierdo, simples y concretos, si nuestra actividad mental pone énfasis en lo creativo bien puede decirse que nuestro cerebro estará siempre “en expansión”.

Esto es algo que ya se sospechaba desde al menos los años ochenta cuando se constató que las mujeres tenían de manera natural más conexiones neurotransmisoras entre el hemisferio derecho y el izquierdo, ello porque ocupan el hemisferio derecho para realizar reflexiones, actividad que ellas realizan mucho más que los hombres. Así mismo se había constatado que las mujeres que llegaban a puestos ejecutivos en las empresas perdían muchas de esas conexiones para "no perder tiempo reflexionando demasiado", y los hombres que por períodos extensos debían permanecer en actitudes llamadas "defensivas" (hablo de minorías sexuales o raciales o de personas de sectores deprivados) "criaban" nuevas conexiones porque su actitud defensiva los obligaba a reflexionar constantemente.

Contrario a esto, había otra creencia: "la gente nace con determinado número de neuronas y de éstas, las que mueren no tienen reemplazo". A esta creencia hoy se la considera falsa y se oponen a ella la mencionada sobre la creación o eliminación de neurotransmisores entre los hemisferios del cerebro, más otras varias aseveraciones como son:

1. Los seres humanos podemos crear nuevas neuronas y conexiones entre ellas a lo largo de toda la vida.
2. Las nuevas neuronas van a parar a las zonas del cerebro que más usamos, por lo tanto la actividad puede moldear la mente.
3. El esfuerzo para crear nuevas neuronas y sus conexiones puede incrementarse mediante el esfuerzo mental.
4. Los efectos son específicos dependiendo de la naturaleza de la actividad mental que se realice.

Esto demuestra la importancia de mantener una actividad mental intensa, y así, como el ejercicio físico protege la salud cardiovascular, el ejercicio cognitivo protege la salud cerebral y es factor de protección contra la demencia y la senilidad. Y hay más, todo lo expresado conduce a que los cerebros de las personas mayores no se degeneran, sino poseen una evolución particular de acuerdo a la actividad realizada, y ello, a quienes ejerciten la mente, los convierte en gente "sabia" cuando llega a la vejez. Esto explica el poder de ciertos ancianos en las comunidades primitivas y en otras contemporáneas como las de lejano oriente, pero no explica el que en nuestra sociedad hedonista que privilegia lo superfluo no se respete las opiniones de los adultos mayores, desaprovechándose así su experiencia y sabiduría.

Si tomamos en cuenta un grupo humano aún mayor que se ha venido en llamar “personas en sufrimiento profundo”, donde se incluye a adultos mayores que no estén gozando de una vida plena, niños en riesgo social, gente que sufre drogodependencia, ludopatía, compra compulsiva, gula, sexo compulsivo y otras adicciones, así como personas con episodios de depresión de orígenes diversos, aplica perfectamente lo expresado al comienzo: nadie podría negar el aporte que representa el arte y las actividades lúdicas en los esfuerzos que se realicen ya sea para rehabilitarlos o para reposicionarlos en la sociedad, agregando además que si no hay una metodología clara detrás de estos esfuerzos la mayor parte de ellos se desaprovecharán.

En cuanto a nuestras metodologías, me interesa decir que las hemos ido desarrollando en talleres que estimulan la comunicación oral y escrita donde los participantes mejoraron sus capacidades de expresión e introspección y, por ende, su autoestima y sus habilidades sociales, pilares en la rehabilitación o en el reposicionamiento de todos aquellos que estén en este llamado sufrimiento profundo. Y me interesa destacar el que cómo con talleres o terapias individuales donde se ocupa arte, este arte aumenta la adherencia a los programas terapéuticos o de crecimiento personal, los que además, al trabajarse con personas que se comunican mejor y que logran expresar mejor sus emociones, esos programas mejoran también su productividad. Parte de estos logros están registrados en "Cuentos para después de la tormenta" libro publicado durante 2006 por personas en rehabilitación de talleres en el Centro Comunidad Terapéutica de Colina, así como en obras teatrales presentadas con éxito y entusiasmo por las mismas personas. Dígase que estos cuentos no son meros testimonios sobre drogadicción o donde se muestran culpas por ella, sino buena literatura realizada en torno al verbo "recordar" –del latín: volver a sentir en el corazón-, donde se evocan momentos felices anteriores a la drogodependencia. "Tormenta" es metáfora de lo vivido en tiempos de consumo.

La pregunta por qué utilizar literatura en la rehabilitación de personas o en desarrollo personal tiene ahora una respuesta casi obvia pero, para aclararlo mejor todo, la responderemos diciendo que:

5. Las personas en rehabilitación o en curso de desarrollo personal son capaces de decir en un cuento cosas de sí mismo que no las dirían necesariamente en una terapia o un taller corriente.
6. Las personas en rehabilitación o en curso de desarrollo personal que dicen en un cuento cosas de sí mismas que no las dirían en una terapia común o en un taller, son capaces de leerlas como si se tratara de ficciones en un cuento ante terceros –otras personas en rehabilitación o en desarrollo personal -.
7. Las personas en rehabilitación o en curso de desarrollo personal que dicen en un cuento o un poema cosas de sí mismo y son capaces de leerlas como ficciones en ese poema ante otras personas en rehabilitación o en desarrollo personal, pronto logran reconocerlas como su propia experiencia.
8. Las personas que logran contar en público cosas íntimas al principio, como cuentos o poemas pero después reconociéndolas como suyas, logran beneficiarse del comentario de las otras personas en rehabilitación o en curso de desarrollo personal.
9. Las personas que logran beneficiarse del comentario de las otras personas en rehabilitación o en curso de desarrollo personal, aunque esos comentarios no sean los mejores, al notar buenas intenciones se sentirán acogidos y mejorará su adherencia al programa o a los cursos.
10. Las personas que se benefician del comentario de otras personas en rehabilitación o en curso de desarrollo personal y que reconocen buenas intenciones en estos, además de mejorar su adherencia al programa o curso, avanzan más rápido y son capaces de compartir esos poemas o esos cuentos, donde estarán registradas todas sus problemáticas ante personas que no necesariamente estén en rehabilitación o en algún curso de desarrollo personal, y cuyo propósito al escucharlos será puramente el gozar con lo literario y lo artístico.
11. Para una persona en rehabilitación o en un curso de desarrollo personal, ya sea por drogodependencia o por cualquier otra situación que haya comprometido su autoestima –incluyendo la vejez-, el sentido de logro al escribir y leer un cuento será un hito importante porque ello mejorará su autoestima.
12. Para un terapeuta o monitor el vínculo que se logra al llegar de manera rápida y franca a la historia verdadera del tallerista es férreo y más oportuno. Esta manera rápida y franca se puede dar a través del ejercicio literario.

Los párrafos anteriores sugieren un trabajo donde se busca crear belleza y la creación de belleza implica repetición para mejorar textos. Esto es importante por dos motivos:

Primero, algo evidente: textos mejor escritos son más celebrados por quienes los conocen, cosa que produce alegría en el autor y mejora su autoestima.
Segundo, no tan evidente pero muy importante: la repetición para mejorar textos y buscar belleza obliga a quien escribe a reflexionar de manera más profunda, y por ende a mostrar su alma de manera también más profunda.

Es interesante hacer notar que la opinión de los pares es de primera importancia porque, como ya lo hemos expuesto, cuando ésta es positiva produce alegría y sensación de logro; pero además, en la ronda de opiniones que se da tras la lectura de un cuento o un poema, surgen opiniones y experiencias que ayudarán al que haya escrito desde el punto de vista literario y el terapéutico, pero sobre todo, al inquirirle detalles lo forzarán a que aumente su nivel de introspección y reflexión con el valor agregado para los asistentes de verse reflejados en las problemáticas que el escritor estará exponiendo.

Es interesante hacer notar también que la proyección de futuro y la esperanza son temas que, como aquellos que tienen que ver con el recuerdo, son imprescindibles, ya que la creación sobre ellos los reafirmará. Un drogodependiente en rehabilitación, así como cualquiera que se encuentre en una situación de sufrimiento profundo, incluyendo a adultos mayores de pasar no tan grato debe, prioritariamente, orientarse hacia la mejora en la autoestima y el autoconcepto, éste el norte más importante.

Describo a continuación el proyecto que anunciara que relaciona a adultos mayores con niños deprivados o no deprivados. La experiencia se llama "Tenemos tanto que contar" y cómo no considerarla maravillosa si a esta altura ha devuelto a la sociedad a casi cincuenta adultos mayores en calidad de "Cuentacuentos", y ha llevado alegría y literatura a sectores de niños en riesgo social por todos los alrededores de Santiago de Chile. Esos adultos mayores rescatados del olvido hoy son “artistas contadores de cuentos”, varios de los cuales se han convertido en verdaderas estrellas que aparecen en el web, en las televisoras comunales y en los diarios, con la consecuente ganancia en autoestima y calidad de vida. Son adultos mayores que "tenían tanto que contar", y este proyecto les dio la posibilidad de hacerlo.

Cómo se gestó esta experiencia

El laureado escritor argentino, Mempo Giardinelli, nos contó alguna vez en Resistencia (El Chaco, Argentina), que de pasó por los países escandinavos, observó cómo adultas mayores chilenas, argentinas, uruguayas y brasileñas, se habían concertado para contar cuentos en castellano o portugués a sus nietos y bisnietos. Su objetivo era que ellos no perdieran su idioma de origen, el idioma es lo medular de la cultura. Esto no sólo les dio resultado sino ayudó además a que esos niños sudamericanos alejados de su tierra se interesaran también en leer (no sólo en castellano) y empezaran a tomar el gusto a los libros y a la literatura. Pero no fue eso todo, este programa colaboró además en que esas abuelas sudamericanas descubrieran una razón para continuar viviendo.

Mempo Giardinelli, cuyo centro de actividades es la provincia de El Chaco, quiso implementar la idea porque si bien no existía en Argentina el peligro de que los niños perdieran el idioma, sí, como en Chile, se podía constatar que los niños no tenían gusto ni costumbre de leer –la lectura es la cuna del conocimiento-. Giardinelli copió así la idea con énfasis en la promoción de la lectura en un ámbito relativamente provinciano donde el tiempo muchas veces abunda y por eso rápidamente consiguió monitoras voluntarias, principalmente maestras jubiladas, para que leyeran y contaran cuentos, sobre todo a niños que no tenían acceso a libros y a quienes difícilmente alguien iba a lograr interesarlos en literatura.

Innovó entonces Mempo reorientando el objetivo del proyecto y la organización creada crió ramas y raíces, y se extendió por el noreste argentino, por el oeste, por el sur, llegó a Buenos Aires y pasó a otros países del continente como Uruguay, Brasil y Paraguay. Se llama "Abuelas Cuentacuentos". La idea nos pareció genial con un detalle: ¿dónde se podría obtener voluntarios o voluntarias que pudieran ir a contar cuentos y a hacer literatura a nuestra periferia con la falta de tiempo y la celeridad con se debe hacer todo en la vorágine que es nuestro Santiago?

La solución: ¿por qué no recurrir a aquellos adultos mayores de los clubes creados para ellos por instituciones de beneficencia, que son personas que poseen todo el tiempo del mundo y lo único que necesitan para revivir es una actividad que los ennoblezca, con mayor razón cuando reconozco a mi abuelo como mi primer maestro, ya que fue quien me enseñó a escribir y a contar cuentos?

Fue así como se hicieron contactos con la principal institución que maneja y ha formado clubes de adultos mayores (Hogar de Cristo) y con otra que promueve la vivienda y la cultura (Un Techo para Chile) y comenzó “Tenemos tanto que contar" en 2007 como una experiencia piloto: un taller donde se capacitó a adultos mayores para contar cuentos a niños y niñas. Hablamos prioritariamente de niños y niñas en riesgo social. Hablamos también de adultos mayores que vegetaban alejados por años de la sociedad, no siendo aventurado decir que sólo esperan el término de la vida; no siendo aventurado tampoco el afirmar que en todos esos años de experiencia ellos han acumulado miles de historias que, combinadas con literatura oral o escrita, estos adultos mayores pueden y deben contar.

Y pisamos el barro de la marginalidad de Santiago con esos adultos mayores ya capacitados y con una mirada esperanzadora de la vida, plateándonos dos objetivos:

1 - Mejorar la calidad de vida de adultos mayores reinsertándolos en la sociedad mediante una actividad respetada y admirada, que redundó en una mejora promedio de 22% de autoestima -se ocupó para trabajando así sobre su autoestima.
cuantificar la Escala de Autoestima de Rosenber) 2 - Mejorar la calidad de vida de niños deprivados abriéndoles horizontes a través del libro y la lectura.

Y continuamos en 2008 reproduciendo el piloto con otros ocho grupos de adultos mayores multiplicando dramáticamente el número de aquellos beneficiados y por ende los niños auditores. Esta segunda iniciativa fue posible gracias a que el proyecto fue respaldado por el Estado de Chile lo que permitió contratar a un equipo de escritores para ejercer como monitores que reprodujeron el piloto original. La tercera versión de este proyecto se realiza en la actualidad.

Queridas amigas, amigos, colegas, los invito mañana al taller que la escritora Laura Antillano, organizadora de este evento, me invitara de manera tan gentil a participar con ustedes, me han pedido realizar para que veamos todo esto más en detalle y en lo posible formar como monitores a quienes asistan, para que capacitemos así también a adultos mayores en Venezuela y vayamos a pisar el barro periférico promocionando el libro y la lectura entre nuestros niños que son el futuro de nuestra Latinoamérica.

MARTÍN FAUNES AMIGO © Derechos Reservados, 2016.

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“El nombre de esta ponencia podría confundir y se podría pensar en literatura como un arte utilitario para algún beneficio específico. Aclararemos de inmediato que no. La literatura es una sola e implica creación y belleza, situación que no impide que en medio de la creación y la belleza puedan surgir aspectos que pudieran resultar sanadores e incluso terapéuticos. Esta ponencia se refiere justamente a esto, y se nutre con ricas experiencias que empezaron a desarrollarse hace ya unos cinco años”.



4º Encuentro Internacional con la Literatura en Venezuela 2009. Universidad de Carabobo.


Si desea conocer más detalles de lo que aquí exponemos, o participar en algún taller de creación o de cuentacuentos, envíe un mensaje a martinfaunesa@gmail.com

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